martes, 28 de octubre de 2014

¿Buscamos en los retroclones algo más que el viejo juego?

Unas valoraciones respetuosas, e independientes de los fines declarados de la OSR, respecto a lo que puede dar o no el jugar a la antigua. Por Alex Werden

A veces pienso que soy un rolero incomprendido de puro atípico. Para mi el rol solamente es un vehículo con más pros que contras para contar historias; cosa que ya he hecho en cómic, en novela y en teatro. Y si esto ya suena muy sibarita (por no decir algo peor), a ver cómo encajáis esto otro: probé el rol nada más empezar los 90 (quizás algo tarde para mi generación, pero soy de provincias) y me interesó aquella campaña de D&D por el formato en sí de aquel juego nuevo, pero no llegué a jugar con asiduidad y verdadero interés hasta que encontré juegos que me decían algo, como la supervivencia urbana, el macarrismo y vandalismo de Cyberpunk 2020, aparecido poco después. Nunca he sido de D&D y, por extensión, de nada de fantasía. Ya acabe más que saturado de todo aquello en mi infancia, la verdad, pero eso es otro tema.

Una de las hijas de Gary Gigax ayudando a su padre en el curro


Por supuesto, he estado atento a la actualidad rolera los últimos años y aún sigo en ello. Recordad que he sido librero especializado en rol, siendo parte de mi trabajo y medio de vida, aunque también es verdad que cuando la gente de La Marca del Este me escribió para echarles una mano con la edición de su primera caja, me pillaron un poco despistado porque estaba demasiado ocupado con los temas de creación rolera de SPQrol, que supongo que ayudaron a que ese foro sea lo que es ahora. Pero el caso es que sigo no siendo para nada un rolero de D&D y tampoco he abrigado a nivel personal ningún interés especial en los retroclones, aunque haya tenido que ver con algunos proyectos de rol simplificado de este tipo, como el Aventuras Épicas de trukulo que publicamos en FR hace años.

No malinterpreteís estas palabras ni las que vienen a continuación. Me parece estupendo (y necesario si la gente lo quiere) que exista algo como el Aventuras en la Marca del Este. Hace poco me alegré porque han conseguido cubrir sus objetivos para publicarse en Estados Unidos, hogar de los valientes y los retroclones. Me hubiera gustado hacer más para ello, aunque solamente puedo hacer de tábano de Atenas en las redes sociales españolas. También sigo con interés el desarrollo de Trasgos y Mazmorras con su meta de ser un juego editado en físico, pero no porque quiera jugarlo, sino porque me parece meritorio ponerse con un trabajo así digno de archivista de monasterio medieval para conseguir un AD&D tras tanta evolución e intentos de normalización (aún recuerdo los famosos kits para simplificar el hacerte un PJ sin volverte loco). Y es aún más meritorio cuando no tienes una cribada referencia OGL en la que basarte como es OSRIC, sino que te toca compendiar todo o dejarlo de forma que pueda ensamblarse lo que falta y ser compatible con la miriada de suplementos que se llegaron a editar. Las malas lenguas dicen que TSR se fue al garete precisamente porque publicaban demasiado con tantas ambientaciones abiertas. Que sé yo, la verdad es que siempre me dio igual D&D. Tal cual. Para mi algo interesante sí es Wizardz & Warriorz porque en su rápida ejecución sin preparación previa me da algo nuevo e intenso. Es de fantasía (y la detesto) pero nadie es perfecto y llevo unos años con la tarea pendiente de hacerle otra ambientación.

Por ende, lo que no quería jugar en los 90 no me apetece jugarlo tampoco veinte años después. Pero no es una mera cuestión de gusto o esto apenas habría dado ni para un post en un blog por mucho que trolleara, sino que hoy día encuentro aún menos razones para jugar a esos juegos de antes al modo de antes, e incluso a veces temo que no haya cierto fanatismo o fundamentalismo tras las reivindicaciones de la Old School Renaissance, no por talibanes sino por querer ver más en aquellos juegos de lo que había y que esto sea el alimento de su intento de volver a la pureza (el movimiento de volver a los elementos básicos retomando la pureza original es precisamente el significado del término fundamentalismo, que no siempre se refiere a lo religioso, ¡ojo!)

He aprendido y comprendido mucho sobre la OSR gracias a trabajos publicados en esta revista. Respeto sus puntos de vista. Espero que no esté tras el movimiento la perspectiva errónea que voy a exponer más adelante y con este artículo en mi columna solamente intento exponer mi opinión, no sin cierto reparo ante el fervor retroclonista actual, que me hace sentir como si fuera a salir del armario declarando mi poco interés personal por ellos y temiendo que me lancen algún zapatazo.

Para empezar, os propongo lo que llamaba Einstein un experimento mental, imaginemos ponernos ahora con el sexo a modo retroclon, al estilo de aquellos años maravillosos que recordarás. Queda con la chica un fin de semana y charlad y dad muchas vueltas paseando, chuparos un registro al centro comercial, enchufaos una peli en el cine a lo gonzo (vamos y allí vemos a cuál entramos de lo que ponen) o lo que gustabais entonces de hacer, lo que fuese con tal de no quedarse en casa con los padres, para que cuando caiga la noche, con la oscuridad abrigándoos (y seguramente el chaquetón o polar, que hace rasca) besaros apresuradamente con cierta vergüenza por si os ve alguien y si la cosa se calienta meteros un poco mano. Pero a medianoche, o las una o así, tirad corriendo para casa no sea que a alguno de los dos os castiguen sin salir la semana que viene por llegar muy tarde y ya ahí, sí eso, acabáis el trabajo cada uno por vuestra cuenta.

¿Mola? Pues no parece muy apetecible, la verdad. Lo que tenemos con estos tiempos que los hacen especiales es el descubrir, el encanto de las primeras veces y contar con la gente, él ánimo y la juventud. Ahora está ya muy trillado y es un plan de mierda. Recuerdo mi estado extásico durante el fin de semana (y más allá) producido por la primera vez que toqué una teta, pero eso no volverá y tampoco hay ganas. Ahora no es cosa de descubrir las caricias y qué tocas (o te dejan tocar), sino cómo lo haces y ajustarte a cómo desea la persona que se lo hagas; y estas aprensiones de virgen solamente me estorbarían ahora para hacer cosas como, por ejemplo, tocar un seno hará unos años sin perder los papeles cuando actuaba en una representación teatral.

Esto es lo que me pasa con los retroclones roleros. No puedo tener de nuevo los quince años aunque haga las cosas de cuando tenía esa edad con el marco y las reglas de esa edad. Me siento igual de encorsetado y ridículo que si me metiera en el experimento mental antes descrito. Puedo volver a hacer esas cosas y que me pongan en situación con estupendos productos roleros, pero no puedo ponerme a descubrir a estas alturas cómo es el rol de entonces. Mis grandes recuerdos son grandes por eso, por la falta de preocupaciones, entregado a vivir y descubrir lo que recordaría, y por la gente, sobre todo por la gente ávida e inexperta como yo con la que compartí esos años de dados y tocamientos. Nada que pueda comprar o hacer puede devolverme esas sensaciones.

No solamente ha perdido valor por no ser ya novedad, sino que como he contado, ahora me centro no en poder tocar sino en como sea la interacción que eso supone y que se ajuste a mi partenaire. Con los años descubres que no es cosa de tocar solamente para ti, y que lugares insospechados, como el ombligo, el pelo, la nuca o las costillas, tienen también su peso. A cambio de la pérdida de la novedad, vamos evolucionando en toda práctica con la repetición, aprendemos de ello.

En rol, esto me pone en que el megadungeon más grande que pueda visitar no me va a atraer solamente por ser más grande que todos los demás. Me preocupa tener cierta conexión con mi partenaire que es el PJ, y todo no es matar ni es tesoro. Lo mismo que he aprendido en el sexo, he descubierto la importancia de lo que antes eran poco menos que trámites, como la creación del personaje y lo mismo que ahora no va la cosa de ponerme cachondo yo, he aprendido la importancia y profundidad del reparto más equitativo de la autoridad creativa con nuevos jugadores, juegos y sistemas.

Por supuesto, aquellos primeros pasos eran sexo y rol. Pero lo mismo que no eran el único sexo y rol que puede existir y que se pueda tener, tampoco creo que sean los más auténticos. Evidentemente, puede hacer uno lo del retrosexo o el retroclonismo si quiere y hacerse todas las pajillas que quiera, pero yo ando en otras cosas. La nostalgia te juega malas pasadas y con los años todo jugador de rol se hace lo bastante sabio para claudicar y reconocer que al final ni los juegos ni sus sistemas eran lo importante, sino el jugar y la gente. No hay juego malo ni reglas malas si se aceptan en buena compañía.
Este argumento, por si no queda claro, viene a decir que los retroclones son jugables y no tienen por qué no ser divertidos, creo que hay muchos factores para que una partida de rol sea memorable como las recordadas antaño, y que van más allá de reglas castrantes (o ausentes) en sistemas chapados a la antigua. No creo que D&D se haya pervertido ni haya perdido algo como su esencia, cosa que creo que está en nuestras mesas más que en su producto comercial. Mi opinión es que la OSR ha considerado que echaba de menos algunas cosas mientras se multiplicaban las reglas o ambientaciones y han decidido simplificar, hasta cierto punto borrachos de nostalgia, queriendo buscarlas y puede que sin darse cuenta de que no residían en el juego en sí. Están en su derecho y debe haber rol de todo tipo para contentar a todos los roleros. Simplemente, para mí es un paso para atrás y el rol, a estas alturas de la vida, es mucho, mucho más que D&D e infinitamente más que recorrer mazmorras saqueando.

En rol ya usaba Aspectos de FATE y los implementaba en juegos de creación propia hace la friolera de cinco años. Me encuentro relativamente a gusto con la actualidad de la tecnología de reglas y las vertientes temáticas modernas del roleo y mi interés está en los pasos siguientes que puedan darse. Desconozco si el futuro casi todo será mini juegos de rol autocontenidos como Lady Blackbird o si los PJ se describirán solamente desde rasgos a modo de adjetivos, a la manera de XD6 que proviene de mi implementación de Aspectos a un sistema para niños como es el SD6, pero estar ahí, en la actualidad, me parece más natural y emocionante. El D100 nunca ha dejado ni dejará de ser funcional, pero me atrae más Drama System. No es ser más listo que nadie, ni indie, indiano, hipster o gafapasta, solamente busco llegar a más y hacer más interesantes mis relaciones con el rol, porque nunca quiero dejar de descubrir y ponerme nuevos retos con cosas nuevas.

Digamos que ando más pendiente de formar estrechos lazos creando una familia que ir a ver si toco teta y me creo exitoso con ello de vuelta a casa, que prefiero una barbacoa de domingo con familiares y seres queridos a forzarme antinaturalmente con algún viejo colega melenudo (ahora, invariablemente más gordos y casi siempre calvos) a tomar una litrona en un parque con desconocidos el sábado noche. Si sale y apetece alguna vez, vale. Pero la vida es cambio y recuerdo con cariño esas primeras salidas de finde, pero no me ciego y puedo ver con claridad que éramos chavales ansiosos que dábamos una vuelta, háblabamos de nuestras aficiones, gastábamos poco y nos volvíamos temprano. Cuando veo esas salidas nocturnas de viejunos como yo, con su charpa de siempre en revivals de recién divorciados o despedidas de soltero, veo un intento forzado de tener la pose y el gamberrismo adolescente a mis ojos muy patético y fuera de lugar, pero supongo que intentan en vano volver a sentir lo de antes cuando todo era nuevo y volver a sentirse jóvenes. Algo tan respetable como imposible y tendente a la ridiculez, eso de los retrofindes noche. Eso no se lo darán los gorritos ridículos, cantar música de antes, ni las copas en el lugar de siempre, y tampoco os lo va a dar un juego de rol de los años 80 o hecho a medida de aquellos tiempos olvidando todas las demás opciones que fueron surgiendo.

Retroclonea si quieres, funcionaba antes y puede hacerlo ahora, pero no cargues las tintas: no busques más en ello que el juego y el modo de jugar de antes. No puede darte más y no debes buscar lo que echas de menos ahí. Los padres de la Iglesia ya asentaron aquello de no te busques fuera de ti. Rolero, ya viviste la adolescencia, ahora te toca descubrir la madurez en el rol, no olvides esto, porque te puedo asegurar que estos son tiempos muy, muy interesantes en el rol y te toca de nuevo descubrir una edad que a los años también recordarás con cariño en tu senectud. Carpe Diem.

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